¿Te plantearías desarrollar tu carrera profesional en un solo departamento o una sola organización?

Cambio de puesto de trabajo y empresa
Una de las cualidades más importantes para los profesionales del siglo XXI es la capacidad de adaptación al cambio. Analizamos los cambios de trabajo.

Una de las cualidades más importantes para los profesionales del siglo XXI es la versatilidad que surge de la adaptación al cambio. A lo largo de la carrera profesional exitosa de un trabajador, lo habitual es que este atraviese etapas de distinto tipo y ocupe puestos diversos. Esta necesidad de adaptación al cambio es una respuesta que responde de un modo directo a las necesidades del sector laboral, que es dinámico y cambiante. De ahí la necesidad de la formación continua

Uno de los puntos positivos de esta diversidad de experiencias profesionales es el aprendizaje que adquiere el trabajador a partir de su propio crecimiento profesional gracias al desempeño de distintos cargos en diferentes empresas que complementan el currículum vitae.

Desde el punto de vista emocional, los profesionales del siglo XXI pueden afrontar estos cambios de posición laboral con cierta incertidumbre. Es muy positivo ser un profesional proactivo que apuesta por la formación constante como el mejor modo de adquirir nuevos conocimientos, actualizar el currículum con nuevos datos, poder hacer contactos de trabajo (ya que el networking abre nuevas puertas), potenciar las fortalezas personales que suman talento y reducir las debilidades.

En esencia, más allá de tener un currículum impecable con títulos destacados, se trata de tener la actitud de ser un constante alumno que tiene la capacidad de aprender a través de la observación en su día a día en la oficina. La competitividad no es incompatible con el compañerismo de poder admirar a otros profesionales del sector por su talento, ya que cada ser humano es único e irrepetible.

¿Cuáles son las cualidades que más valoran las empresas en los profesionales para sumar un mayor valor al equipo de trabajo?

En primer lugar, es fundamental tener una actitud proactiva, es decir, ser un profesional con capacidad de iniciativa para tomar decisiones profesionales de un modo autónomo e independiente a partir de la motivación intrínseca, ser un profesional con inteligencia emocional para tener una buena gestión en la resolución de conflictos en la empresa. Tener la capacidad de afrontar cada nueva experiencia profesional como un reto apasionante que puede convertirse en una de las mejores experiencias de la vida. 

Existen profesionales que tienden a eliminar datos de su currículum cuando se presentan como candidatos a un puesto de empleo porque consideran que estos saltos en la carrera profesional pueden mostrar cierta incoherencia. Sin embargo, es muy importante puntualizar que describir en el currículum experiencias profesionales que no están ubicadas en un único sector muestra a un profesional emprendedor, capaz de superarse a sí mismo en la consecución de nuevos objetivos y con ganas de crecer de un modo constante.

Una persona con talento capaz de reinventarse a sí misma para aprovechar las oportunidades que se presentan en el camino. Esta es la actitud determinante para comprender que la suerte no es un factor que surge únicamente del azar sino un elemento que se entrena y se trabaja de un modo individual mediante un plan de acción que conecta el punto de partida con el objetivo deseado.

El currículum vitae es un elemento dinámico, es decir, es muy importante actualizarlo con regularidad al menos una vez al año. Puede suceder que por motivos de desempleo de larga duración o por circunstancias personales existan huecos temporales en el currículum. Huecos que, sin embargo, conviene llenar a través de la formación con la realización de cursos y la asistencia a congresos. 

El aprendizaje no solo es un medio sino que también es un fin en sí mismo: el aprendizaje enriquece la mente, aporta un conocimiento que no solo es valioso en el plano profesional sino también en el personal

Las personas inquietas que realizan de un modo habitual acciones formativas tienen mejores opciones de empleabilidad puesto que a través de los cursos de formación es posible también, potenciar el networking. Además, cuando el profesional analiza  cuáles son sus debilidades puede utilizar el excelente recurso de la formación con el objetivo de ir reduciendo dichas carencias a través de la educación. En la actualidad, el conocimiento de idiomas y el dominio de las nuevas tecnologías es un valor añadido a cualquier experiencia profesional tanto si se trata de trabajar en España como si un profesional quiere buscar empleo en el extranjero.

La formación también es fundamental porque desde el punto de vista de la vocación profesional, a mayor nivel de formación existen más posibilidades de que una persona encuentre un trabajo acorde a sus inquietudes. El trabajo y la felicidad no deben de ser términos incompatibles: para ser feliz en el entorno laboral es muy importante poner el punto de atención en lo positivo que aporta el aprendizaje en el puesto. De este modo, al poner el punto de atención en el lado positivo de la realidad, es posible gozar de un mayor grado de implicación profesional, una mejor gestión del tiempo y un mayor sueldo emocional. Las empresas que cada vez son más conscientes de lo importante que es crear un ambiente laboral agradable también utilizan la formación como un medio para ayudar a crecer a los empleados.  De este modo, también es más sencillo delegar en cada profesional de un modo asertivo.

El éxito no es un factor de carácter absoluto: no existe un éxito definitivo. Es decir, la carrera profesional de un trabajador se construye día a día. De ahí que la formación sea el mejor modo que tiene un profesional de nuestro tiempo para prepararse, diferenciarse frente a la competencia y alcanzar un mayor grado de especialización.

¿Te plantearías desarrollar tu carrera profesional en un solo departamento o en una sola organización o prefieres enriquecer tu trayectoria profesional y personal con distintas experiencias profesionales?

Tener distintas experiencias te permite poder conocer mejor qué tipo de trabajo es el que más te gusta y qué puesto de empleo te gustaría ocupar de verdad. Haber realizado distintas funciones te permite poder comparar ámbitos.

Desde el punto de vista emocional, los cambios también son muy saludables. De hecho, el síndrome del trabajador quemado o los problemas de apatía laboral están vinculados, en más de una ocasión, con la sensación de rutina de realizar durante años una misma función hasta el punto de que el profesional tiene la sensación de haberse quedado estancado.

Ya no es habitual que un profesional pase veinte años en una misma empresa, lo que implica el fin del trabajo para toda la vida (a excepción de aquellos profesionales que han logrado una plaza fija en una oposición).  Un cambio en el sector laboral que ha derivado al mismo ritmo que la evolución de la tecnología.

En el contexto de crisis económica actual, existe una menor oferta de empleo frente al incremento de la demanda. Las empresas tienen más posibilidades de encontrar profesionales con talento y que tienen una formación académica y una experiencia profesional notable. Por esta razón, asumir esta competencia con deportividad es el primer paso para reforzar la marca personal.

La formación no solo es un recurso valioso para poder avanzar en la carrera profesional al encontrar trabajo en otras empresas, sino que también aumenta las posibilidades de un empleado de ascender en su propia organización. El tiempo es un recurso limitado y aquellos profesionales que hacen una gestión eficaz del mismo, cultivando sus inquietudes y conciliando el trabajo con la formación, muestran una profesionalidad que valoran las empresas. 

En la actualidad, los profesionales pueden formarse a través de la formación presencial pero también existen cada vez más centros de estudios que ofrecen cursos de formación online. La ventaja de este tipo de aprendizaje es que facilita la conciliación de horarios al evitar los desplazamientos y, además, el alumno también puede personalizar su calendario de estudios de acuerdo a su propia disposición. En algunos casos, también existen empresas que ofrecen cursos que combinan de un modo mixto la formación online con algunas sesiones presenciales.

De lo que se trata, en definitiva, es de no perder nunca las ganas de aprender, de alimentar los sueños profesionales concretando dichas metas a través del trabajo diario con el cumplimiento de objetivos a corto plazo.

Dicha formación no solo está vinculada con competencias teóricas, ya que la formación en inteligencia emocional y habilidades sociales también es muy enriquecedora desde el punto de vista personal. La formación constante tiene un efecto positivo, además, desde el punto de vista de la salud: gracias a la motivación que aporta reduce el nivel de estrés y ansiedad laboral.

Como bien muestra la ironía socrática a través de la magistral fórmula “Solo sé que no sé nada”, es muy importante ser consciente de los propios límites para poder avanzar en la dirección adecuada en la carrera profesional. Pero dichos límites no son fijos sino que pueden superarse a través de la libertad que aporta el conocimiento como fin en sí mismo.

Es recomendable hacer al menos una media de dos cursos al año con el objetivo de evitar el estancamiento profesional y actualizar el currículum a partir de cursos que tengan un certificado de validez oficial.

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