¿Qué es el blockchain? El futuro

¿Qué es el blockchain? El futuro
El blockchain es la nueva tecnología, nacida de la mano de la moneda virtual bitcóin, que hará más fáciles y seguras las transacciones en el medio digital

La tecnología del blockchain no deja de ganar adeptos entre las grandes compañías, bancos, aseguradoras y empresas de telecomunicación. Su nombre suena fuerte también en los medios especializados e incluso se abre paso en la prensa más generalista, augurando una nueva vuelta de tuerca a la revolución tecnológica. Sin embargo, fuera de los círculos de expertos en procesos de digitalización no hay una idea clara de qué es el blockchain; es más, la inmensa mayoría de la población no sabría dar ninguna definición.

Del bitcóin a las transacciones seguras

Se ha traducido como encadenamiento de bloques o cadena de bloques, pero esto tampoco ayuda a los profanos en la materia. Básicamente, permite realizar todo tipo de transacciones digitales con total seguridad, lo que supone un avance decisivo tanto en la privacidad y la garantía de uso de una plataforma online como en el ahorro de costes.

La tecnología del blockchain nació en 2008 vinculada al bitcóin, la moneda virtual cuya cotización no deja de crecer. Su funcionamiento permite que dos participantes realicen una transacción de confianza e irreversible, sin necesidad de contar con un intermediario. En principio, se vinculó a las transacciones financieras, pero su desarrollo permitirá mucho más en poco tiempo.

Ese futuro parece mucho más cercano para el blockchain porque las grandes empresas han abrazado su desarrollo con entusiasmo. Como muestra puede servir la creación del primer consorcio multisectorial español basado en esta tecnología (Alastria), en el que participan más de 70 importantes empresas. Entre ellas, están entidades financieras como el Banco Santander, BBVA o CaixaBank, pero también Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Endesa, Repsol o Telefónica.

La misión de Alastria es la de proveer a España de una infraestructura de blockchain que permita transacciones legalmente válidas en lo que denominan la Red Alastria. En esta plataforma, las empresas coopiten, un neologismo que indica que colaboran y compiten simultáneamente para desarrollar sus productos. El resultado final será una red blockchain semipública en donde tendrán cabida empresas privadas e instituciones públicas. Como se ve, la apuesta por el blockchain es decidida y muy generalizada.

Un libro de registro en el que nada se escapa

Para hacer más comprensible el funcionamiento del blockchain, esta tecnología se puede entender como un libro de registro descentralizado. Los apuntes al libro no se podrán borrar. Ningún participante podrá eliminar ninguna transacción, ni tan siquiera modificarla. Para garantizar la seguridad, cada registro se guarda y protege con criptografía avanzada.

La descentralización tiene que ver con la forma en la que se almacenan los registros. En la base de datos existen diferentes nodos que conforman una red. Ninguno de ellos es un nodo central que controle al resto. Esta es una de sus virtudes en el ámbito de la seguridad y que la hace prácticamente imposible de atacar. Esto es así porque no bastaría con dañar uno o varios nodos, habría que hacerlo con todos y cada uno de los nodos que componen la red en cuestión.

Como se ha dicho, tampoco se pueden atacar los apuntes realizados. Esto se debe al uso de hashes criptográficos, unas funciones matemáticas que impiden cualquier modificación de los registros. Por lo tanto, los autores de esos apuntes solo podrán acceder a ellos a través de una clave privada, pero no para cambiarlos o borrarlos, sino para demostrar que son los propietarios de dichos datos.

Para los usuarios, se anuncian ventajas como la mayor facilidad de uso y que sus datos estarán mejor protegidos. Además, cada tipo de empresa podrá ofrecer distintos servicios adaptados a los diferentes tipos de clientes.

Pero no todo gira en torno al mundo de los negocios, esta tecnología también tendrá utilidades para los ciudadanos. Por ejemplo, los ayuntamientos podrán realizar consultas sobre asuntos de su competencia y también permite una relación más fluida con cualquier Administración Pública a la hora de realizar sus gestiones.

Incluso permitirá a las empresas de telecomunicación detectar fake news (noticias falsas) en las redes sociales con rapidez porque todo estará disponible en tiempo real, a medida que se añaden los datos o las transacciones. Respecto a las noticias falsas, el sistema permitiría que los lectores consultaran la base de datos para ver la autoría de cada artículo y su origen. Conocer la fuente original es clave para determinar la reputación de una noticia.

Transacciones, bonos, contratos, acciones, titulaciones y cualquier clase de derecho u obligación pueden ser añadidos a una base de datos con esta tecnología. Incluso se pueden añadir historiales clínicos y otros documentos que deben ser custodiados con la máxima seguridad. Con tantas posibilidades, resulta comprensible que surjan las prisas por implementarlo cuanto antes. Sin embargo, no todo es tan sencillo.

Muy útil, pero aún en desarrollo

De las virtudes del blockchain no se deja de hablar en seminarios y reuniones de todo tipo. Sin embargo, también hay expertos que alertan de que se está anunciando más de lo que hoy en día se puede ofrecer. Todavía no se puede decir que usen plenamente la tecnología blockchain algunas bases de datos complejas.

Otro problema se encuentra en los llamados smart contracts (contratos inteligentes). En este caso aún hay fallos y agujeros en el código que utilizan, por lo que no se pueden presentar ante un juzgado como un documento válido.

Hay que tener en cuenta que esta tecnología todavía es muy nueva. Aunque la sociedad digital parezca acostumbrada a encadenar avances sin pausa, la implantación de esos avances necesita cumplir unos plazos para dotarlos de madurez y estabilidad. Aunque creada para el bitcóin, el blockchain dio su salto desde las transacciones financieras muy recientemente, en el año 2016. Por lo tanto, aún está por desarrollar todo su potencial y no es posible conocer hasta dónde podrá llegar en combinación con otras tecnologías, especialmente las relacionadas con la inteligencia artificial (IA).

Entre sus posibilidades está la de volver a su origen, porque si nació para dar soporte al bitcóin, también permitirá crear tantas monedas virtuales como se quiera. Es decir, una tienda online podrá vender sus productos en su propia moneda respaldada con blockchain.

Como toda tecnología que afecte a tantos factores y que cambie radicalmente los usos y costumbres de la población, también el blockchain necesitará una regulación que ampare su legalidad. Sin embargo, de lo que no cabe ninguna duda es que la rueda ha comenzado a girar y de que, efectivamente, el blockchain es el futuro en muchos aspectos.

Blockchain e inteligencia artificial: una nueva frontera

Todos los indicios parecen coincidir con los vaticinios de los expertos: se abre una nueva era para la tecnología digital. Muchos comparan este nuevo salto con la importancia que tuvo en su día la aparición de las páginas web, de las redes sociales o del almacenamiento en la nube.

Es evidente que el desarrollo tecnológico permite crear nuevos objetivos y la sinergia que se produce con la mezcla de distintos avances puede provocar saltos de importancia. La vinculación del blockchain con el mundo financiero ya es un hecho, pero todavía está por asentarse. Por otra parte, la aplicación de esta tecnología a otros territorios menos explorados también crea gran expectación. En concreto, la combinación de la ya citada inteligencia artificial con el blockchain plantea nuevos retos.

Por un lado, la IA debe lograr que las máquinas sean capaces de realizar conjeturas con mayor precisión que los humanos, aprendiendo de la experiencia y ajustando sus modelos a la realidad. Algunos avances ya se están viendo muy de cerca, como la forma de resolver problemas de algunos sistemas (Siri, por ejemplo) que escuchan, analizan y luego deciden la mejor respuesta.

Por otro lado, el blockchain, que no se dedica a elegir ni a decidir, sino a validar. En esta tecnología no se utiliza el ensayo y error, sino que se persigue el mayor grado de certeza. Debe dar validez a las transacciones y hacerlo de la manera más segura.

Por lo tanto, se combina la probabilidad y creatividad de la IA con la seguridad y veracidad del blockchain. De esta mezcla pueden surgir interesantes resultados, como máquinas que puedan solucionar problemas con la suficiente garantía y que tengan autorización para hacerlo en nombre de una empresa o de un usuario. A partir de ahí ya se entra en el terreno de la ciencia ficción, pero es muy posible que en este mismo siglo el concepto pierda su adjetivo y deje de ser una ficción.

El futuro de las transacciones digitales

En conclusión, el blockchain abre las puertas a una nueva era para las transacciones digitales: esto es, inicia una nueva etapa dentro de la revolución tecnológica. A buen seguro, le falta mucho recorrido a este avance para formar parte del día a día de las empresas y los usuarios. Sin embargo, cuando se habla de tecnología digital, ‘mucho’ puede traducirse en un año o dos.

Hoy en día, el proyecto de implementar esta tecnología ya es más realidad que proyecto, así que solo queda ir viendo cómo el blockchain puede ir transformando el día a día de una sociedad que no deja de incorporar nuevas formas de relacionarse.

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