ISO 50001 se hace mayor

ISO 50001 se hace mayor
La implantación de ISO 50001 en organizaciones repercute en un ahorro de consumo energético, que puede llegar hasta un 30 por ciento en algunos casos

En la política globalizada por alcanzar la eficiencia energética, organizaciones y administraciones públicas han de ir de la mano. En el horizonte más cercano se abre un camino viable en la búsqueda e implementación de herramientas útiles que ayuden a conseguir el objetivo planteado en pro del desarrollo sostenible en materia energética. Sin duda, y en este escenario, la normativa internacional ISO 50001, publicada en el año 2011, es una de ellas.

Su aplicación en los diferentes ámbitos de acción ha supuesto, entre otros beneficios, un considerable ahorro de consumo energético y una minimización GEI, lográndose así que el desarrollo sostenible sea una política cada vez más implantada en diversos países de todo el mundo, incluso con incentivo fiscal.

Cabe destacar que durante estos años casi 12.000 empresas de más de un centenar de países han obtenido dicha certificación que ayuda a mejorar el consumo energético. En este sentido, España es una de las naciones aventajadas, ocupando en la actualidad el sexto puesto en el ranking mundial en cuanto al número de certificaciones y el tercero en la escena europea.

¿Qué es ISO 50001?

Se trata de una normativa estandarizada de ámbito internacional cuyos objetivos versan sobre la mejora de la eficiencia productiva al compás de una buena praxis en la gestión energética en las organizaciones. Entre sus premisas se encuentran la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero y el ahorro de consumo energético con el objetivo de lograr la eficiencia energética en el ejercicio de la actividad.

Publicada en el mes de junio del año 2011, ISO 50001 es una normativa que puede ser aplicada a todo tipo de organizaciones, independientemente del sector de la actividad, de su tamaño o del emplazamiento geográfico de la firma que quiera acogerse a este sello de calidad.

Características de ISO 500001

La Organización Internacional de Normalización está configurada en todo el mundo por unos 160 organismos nacionales de regulación.

En el caso de ISO 50001, la normativa es una herramienta al servicio no solo de empresas, sino también de administraciones públicas de todo el mundo, quienes han de velar por la implementación de esta normativa para favorecer los objetivos comunes en materia medioambiental.

Dicha normativa facilita un marco global de acción, aportando requisitos que repercuten en una sensible mejora de la gestión energética, fijando metas y objetivos que habrán de cumplirse para obtener la correspondiente certificación tras la evaluación de una mejora continuada.

En este escenario se hace parte imprescindible la medición de los resultados previos y posteriores a la aplicación de la normativa con el objetivo de evidenciar la mejora en los diferentes sistemas de gestión energética de las organizaciones.

Ventajas de la aplicación de ISO 50001

A grandes rasgos, la principal ventaja de la implantación de la normativa ISO 50001 en las diferentes organizaciones es el desarrollo de una política global para conseguir un uso eficiente en lo que respecta al consumo de energía, consiguiendo así un ahorro en el consumo y una reducción en la emisión de gases contaminantes de efecto invernadero.

Con este trasfondo, la aplicación de esta normativa sienta las bases para que la organización rediseñe su estrategia de planificación, seguimiento y control de la actividad desarrollada. Por este motivo, las organizaciones no solo ven mejorados sus sistemas de gestión energética, sino a la vez el rendimiento productivo intrínseco a la actividad que genera.

De esta forma, una correcta planificación para cumplir los preceptos de la norma desembocará al mismo tiempo en una mejora de la operatividad, favoreciendo, por ende, un mayor rendimiento del balance productivo de cada organización.

Además, dependiendo del tipo de sector y de las circunstancias intrínsecas de la propia organización, el ahorro de consumo energético puede llegar al 30 por ciento tras adoptar todas las medidas específicas contempladas en la normativa ISO 50001.

Otro de los puntos destacables referido a las ventajas de la aplicación de ISO 50001 es el que atiende a la reducción de la emisión de gases contaminantes de efecto invernadero, algo que repercute en la sostenibilidad de la actividad productiva y que tiene una mayor incidencia en el sector industrial.

Del mismo modo, la correcta aplicación de la normativa en el marco de la organización repercutirá en la optimización de los recursos existentes, con un mayor aprovechamiento de los equipos técnicos y humanos gracias al incremento de la concienciación en el seno de dicha organización.

Aumentando los sistemas de vigilancia y control necesarios para la mejora en los sistemas de gestión energética, la alta dirección tendrá un mayor control de la actividad productiva, consiguiendo de esta forma un aumento en los índices de retorno de la inversión. Algo que, a medio y largo plazo, jugará en pro de la viabilidad económica de la empresa acogida a la normativa ISO 50001.

Como sello de calidad de una alta exigencia, y además de las ventajas anteriormente mencionadas, el hecho de contar con la certificación ISO 50001 supone un espaldarazo a la imagen que la organización ostenta en el mercado, hasta el punto de poder gozar de un mejor posicionamiento respecto a los competidores que no están avalados por dicha certificación.  

Cifras de certificación

Desde su publicación en 2011, casi 12.000 organizaciones han sido certificadas en más de un centenar de países bajo los preceptos de la normativa ISO 50001. Solo en España, casi 400 firmas cuentan en su haber con este sello de calidad como aval de un buen hacer en materia de eficiencia en la gestión energética.

En el ranking mundial, España puede presumir de ser el sexto país del mundo en cuanto al número de certificaciones. En el continente europeo, el país español asciende hasta el tercer puesto del ranking, lo que supone una clara muestra de la voluntad de las organizaciones en pro de la eficiencia energética. No obstante, y con la necesidad de un compromiso por parte de las diferentes administraciones públicas, aún queda un largo camino por recorrer en esta materia al alza. 

Revisión actual de la norma

Con el objetivo de adaptarse a las exigencias de un mercado en constante actualización, la normativa ISO 50001 está siendo objeto de una revisión interna para continuar satisfaciendo todas las expectativas planteadas en el marco de la mejora de los sistemas de gestión energética en las organizaciones.

Según ISO, el 95 por ciento de las organizaciones que han aplicado la normativa han conseguido identificar los problemas energéticos relacionados con una gestión ineficiente. Para mantener tal respaldo, y dentro de una acción periódica tras la publicación de la normativa en 2011, el contenido está siendo revisado desde el pasado año con el objetivo de actualizar las directrices pertinentes que marquen la hoja de ruta de los próximos años.

Incentivos fiscales

El desarrollo sostenible y la reducción de la factura energética no son los únicos atractivos para implementar esta normativa en el seno de las organizaciones. A nivel internacional existen incentivos fiscales para instar a las empresas a que se acojan a este sello de calidad. Es el caso de Alemania, donde la administración pública ofrece un incentivo fiscal a aquellas organizaciones que recurran a esta certificación. Todo un ejemplo de cómo la iniciativa privada y el sector público han der ir de la mano en materia de eficiencia energética y minimización GEI.

Está demostrado que las nuevas tendencias en materia de desarrollo sostenible se encaminan a un modelo que tiene en la eficiencia energética su punta de lanza. Por este motivo, aquellas organizaciones que partan con ventaja en esta carrera hacia la sostenibilidad ya contarán con un camino recorrido que, a la larga, ha de resultar clave para viabilidad y supervivencia. Un escenario en el que la aceptación de la normativa ISO 50001 supone todo un espaldarazo en la consecución de los objetivos marcados en la estrategia global de gestión energética y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En definitiva, la aplicación de la normativa ISO 50001 en las organizaciones supone la aceptación de una política global de buenas prácticas para obtener una mejora en los sistemas de gestión energética y una reducción de las emisiones de gases contaminantes. Un camino en pro de la eficiencia energética que, a medio y largo plazo, repercutirá en un ahorro económico de hasta un 30 por ciento, dependiendo del tipo de actividad y de la propia organización. Se trata de un brindis al desarrollo sostenible que, además, tiene una especial incidencia en la imagen de las organizaciones acogidas a esta certificación de calidad. Todo un valor diferencial respecto a los competidores que las organizaciones deberán asumir de forma paulatina si quieren resultar verdaderamente competitivas en un mercado cada vez más exigente.

Cabe destacar que ISO 50001 tiene una vocación internacional y universal con el objetivo de que los beneficios derivados de su aplicación en las organizaciones tengan su reflejo en el conjunto del planeta. Es, por ello, una tarea de todos que las buenas prácticas que recoge la normativa sean cada más asumidas no solo por las organizaciones en sí, sino también por las diferentes administraciones públicas de todo el mundo.  

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