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Facilidad y capacidad para aprender: “learnability” o “aprendibilidad”

Facilidad y capacidad para aprender: "learnability" o "aprendibilidad"
Existen varias razones por las que la aprendibilidad es una idea clave: el ser humano nunca llega a su techo de conocimiento máximo, pero, además, la formación es la base para construir la marca personal

El lenguaje define la realidad personal de cada ser humano. Grandes filósofos, como Ludwig Wittgenstein, estudiaron la estructura de las palabras como medio para conocer al ser humano. En el contexto laboral actual, existe un concepto importante: aprendibilidad. Un concepto que cada vez roba más protagonismo al de empleabilidad. La capacidad que tiene el ser humano de integrar nuevos conocimientos teóricos y prácticos es una habilidad clave para potenciar el desempeño profesional.

Esta es una de las razones por las que las empresas buscan candidatos que asuman la formación continua como un aspecto clave en su currículum. Existen varias razones por las que la aprendibilidad es una idea clave: el ser humano nunca llega a su techo de conocimiento máximo, pero, además, la formación es la base para construir la marca personal e incrementar la diferenciación positiva respecto a la competencia.

La formación estimula el potencial del ser humano

Los juegos del lenguaje forman parte de un universo de creatividad que puede alimentar, incluso, la motivación del ser humano. El concepto aprendibilidad es imaginario, ya que no aparece en el diccionario. Su uso hace referencia a esa necesidad real que tienen los trabajadores del siglo XXI, todavía más desde el contexto de la crisis económica, de evolucionar gracias a la realización de cursos, asistencia a congresos, participación en sesiones de speed mentoring y seminarios especializados y lectura de libros y revistas.

El entorno actual es tan cambiante que los profesionales corren el riesgo de quedarse estancados profesionalmente, si no salen de su zona de confort. Por ejemplo, más allá de la especialización profesional, el conocimiento de nuevas tecnologías para realizar gestiones cotidianas (como enviar un currículum a través de correo electrónico, utilizar LinkedIn, crear un blog, buscar trabajo a través de bolsas de empleo online y realizar un curso de formación a distancia y cualquier tipo de trámite de este tipo) implica una formación específica.

Sin embargo, a modo de causa y efecto, la aprendibilidad tiene mucho que ver con la enseñabilidad. Es decir, los profesores son mentores de talento en las distintas etapas de la vida del alumno. Un docente es un facilitador del aprendizaje y gracias a su tarea el alumno puede integrar de una forma pedagógica nuevas ideas y nuevos conceptos.

El aprendizaje es un concepto proactivo, es decir, el alumno no ejerce un rol pasivo en este vínculo, sino que el profesor lleva a cabo un proceso de acompañamiento guiado por objetivos curriculares de nivel. Metas realistas y alcanzables. A su vez, un profesor también es un referente de inspiración a través de valores tan importantes como la capacidad de superación, el deseo por la búsqueda de la verdad, el esfuerzo y la constancia, como claves para llegar a la cima del saber.

Conviene puntualizar que la aprendibilidad no solo puede llevarse a cabo a través de las instituciones educativas, sino que el ser humano forma parte de un entorno. Por tanto, se nutre de su cultura a través de la integración de sus costumbres. Como consecuencia de esta exigencia tan propia de la sociedad actual, la aprendibilidad requiere de la exigencia de adquirir nuevas habilidades y aptitudes en poco tiempo. La formación intensiva es una propuesta cada vez más habitual.

La aprendibilidad debe conciliarse, además, con la jornada laboral del trabajo diario. Es decir, aquellos trabajadores con inquietudes encuentran tiempo fuera de su horario laboral para seguir estudiando. El currículum refleja el dinamismo de estos profesionales, que son unos ejemplos relativos a cómo aprovechar el tiempo en un fin con tanto sentido como el conocimiento.

Pero, además, la aprendibilidad no solo remite a la adquisición de nuevas habilidades, sino también al asentamiento de las ya adquiridas.

Desde el punto de vista antropológico y filosófico, tanto el concepto de enseñabilidad como el de empleabilidad tienen sentido en el ser humano gracias a cualidades que son inherentes a su propia naturaleza: la inteligencia, la voluntad y también el corazón. En el ejercicio de estudiar no solo se produce un movimiento intelectual, sino también un compromiso personal y una decisión afectiva. De hecho, cada persona integra mejor unos conceptos cuando se centra en un área que le gusta y por la que siente verdadera vocación.

Las empresas son entornos de desarrollo

Es muy importante que las empresas no pongan su atención únicamente en el beneficio económico para crear entornos de aprendizaje en los que los trabajadores puedan desarrollarse, evolucionar, incrementar su autoestima y crecer potenciando todas sus posibilidades. Para que este entorno sea posible, es indispensable que el jefe tenga una visión humanista de los negocios. Aprender a delegar es una habilidad clave de un buen líder y esta habilidad también permite a un equipo identificar sus habilidades, oportunidades, fortalezas y debilidades.

Pero, a su vez, los conceptos enseñabilidad y empleabilidad solo tienen sentido en un entorno formado por profesionales motivados tanto para compartir sus conocimientos de forma generosa como para nutrirse de estas ideas. Platón explicó que las mejores ideas surgen en el diálogo con el amigo. Esta es una de las razones por las que compartir información es una ganancia para el bien común. Una persona no agota su conocimiento por compartirlo con otra.

El aprendizaje, en cualquiera de sus formas, parte de una disposición personal, de una inquietud de quien se siente receptivo hacia su propio desarrollo. Lo ideal es que cada ser humano haga balance durante el verano de cuáles son las metas de trabajo que ha alcanzado durante el curso y compruebe cómo este nuevo ciclo ha sido fundamental para adquirir conocimientos nuevos. Que, a su vez, serán las bases para seguir creciendo en el futuro, ya que la esencia del conocimiento es lineal en su estructura.

Los trabajadores no solo buscan un empleo con el que ganar un buen sueldo para tener una estabilidad económica. Además, quieren formar parte de empresas que ofrecen recursos de aprendizaje tan valiosos como el mentoring. De hecho, la enseñabilidad de las organizaciones es vital para retener el talento, puesto que los profesionales con mayores aspiraciones son aquellos que tienen un currículum más completo tanto a nivel de formación como de experiencia laboral.

La enseñabilidad de las empresas se sustenta en la ética de las organizaciones, en los valores que respaldan cualquier proyecto empresarial. El conocimiento es una inversión a largo plazo, un tesoro existencial que es la mejor defensa que tanto las entidades como los empleados pueden tener en situaciones de crisis.

A su vez, aquellas empresas que son escuelas de talento incrementan la felicidad de los trabajadores, que se sienten cuidados, valorados y reconocidos por aquellas entidades de las que forman parte.

Las capacidades de aprendibilidad y enseñabilidad también están vinculadas a la edad. Desde el punto de vista de la docencia, aquellos profesionales veteranos son unos referentes para otros profesionales más jóvenes que tienen todo su camino por delante. Pero, a su vez, no importa la edad que tenga una persona: siempre puede seguir desarrollándose plenamente. De hecho, muchas personas que no estudiaron en su juventud deciden corregir su decisión después de los 40.

Cómo incrementar la aprendibilidad

  1. La persona debe buscar metas concretas, específicas y temporales para motivarse a sí misma en la consecución de nuevos objetivos.
  2. Identificar cuáles son las carencias del currículum, el punto débil. De este modo, a través de la formación el profesional puede corregir dicha debilidad en su formación y prepararse para un mercado laboral competitivo.
  3. Seguir la vocación como un motor de desarrollo existencial. Ser feliz aprendiendo y disfrutando.
  4. Convertir la lectura en un hábito de entretenimiento en el tiempo libre. Una fórmula para tener una mayor riqueza de vocabulario a través de la adquisición de nuevos sinónimos y antónimos. Pero, además, los libros también estimulan la mente y creatividad.
  5. El pensamiento positivo es paralelo al aprendizaje, puesto que aporta un valor a cualquier esfuerzo. Por tanto, eleva el nivel de motivación y compromiso con la superación personal.
  6. Observar las actitudes de aquellos profesionales que son unos referentes en su campo para interiorizar algunos de esos comportamientos.
  7. Existen distintos tipos de inteligencia y cada ser humano tiene su propio talento interior. A través de la aprendibilidad puede desarrollar ese don innato que, en caso contrario, quedaría adormecido. Cuando una habilidad no se entrena, pierde su fuerza. La inteligencia emocional es clave para el éxito de los profesionales del siglo XXI. Por tanto, el desarrollo de la empatía, el fomento de la amabilidad, la resolución de conflictos, las técnicas de negociación, la comunicación asertiva y el liderazgo son cualidades que suman al entorno de trabajo como espacios de enseñabilidad.

La formación incrementa la empleabilidad. Tener un plan B. Aumentar las opciones de éxito. El lenguaje es rico, variado y constructivo. Juegos de palabras tan creativos como aprendibilidad y enseñabilidad son ideas de inspiración que se fundamentan en una realidad constructiva del ser humano como ser capaz de ir más allá de sus propios límites. Pero, a su vez, la capacidad de aprendizaje tiene una vertiente teórica y otra práctica. Solo es posible aprender cuando el proceso se vive como protagonista.

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