Cierre empresarial: ¿Cuál es el procedimiento a seguir?

Cierre empresarial: ¿Cuál es el procedimiento a seguir?
En el artículo se indican los principales aspectos a tener en cuenta durante el cierre empresarial para llevar a cabo los despidos de la manera adecuada

El cierre empresarial implica una serie de acciones que están encaminadas a garantizar los derechos de trabajadores y acreedores. En el artículo se hará referencia a los intereses de los primeros, señalando cuáles son las liquidaciones que proceden cuando se cierra la compañía.

También se explicará cuáles son los motivos que permiten implementar despidos por cierre y las distintas diferencias en función de la compañía.

Qué es el despido por cierre empresarial

El despido por cierre de la empresa entra en la categoría de los despidos por causas objetivas. Una persona jurídica (sociedad mercantil) ha de aplicar un ERTE, mientras que una persona física suele aplicar un despido por causas objetivas. En condiciones normales, se pagarán 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades, en función de lo que establece el RDL 3/2012.

El Estatuto de los Trabajadores regula el despido por el cierre de las empresas en su artículo 49.1. Si la plantilla tiene más de 5 trabajadores se aplicará un despido colectivo, mientras que las empresas de menos de 5 empleados aplican el despido objetivo individual. Tradicionalmente se ha aplicado este tipo de despido.

Causas del despido por cierre de una empresa

Aunque puede haber diferencias según la persona física, es bueno indicar que hay determinadas cuestiones que determinan este tipo de despido. En el Estatuto de los Trabajadores no se ha regulado debidamente, de manera que hay que irse a la jurisprudencia del Tribunal Supremo.

Un ejemplo claro de lo que se indica es la Sentencia del Tribunal Supremo 3123/2017. En el texto se indica claramente que la extinción o cese de negocio ya es, per se, motivo suficiente para iniciar el procedimiento de despido. Por lo tanto, hay que señalar que no sería necesario alegar ninguna otra causa en condiciones normales, siempre y cuando el cierre sea real y no esconda un fraude de ley.

Por lo tanto, si un negocio va a cerrar, se podrá activar este tipo de despido, sea persona física o jurídica. La principal condición que ha de concurrir es que el cierre sea definitivo y que no haya la posibilidad de continuidad del contrato en las mismas condiciones. Por lo tanto, sí hay algunas excepciones que se dan aunque haya un cambio de empleador.

Es importante señalar que este despido no se aplicará en el caso de la subrogación o del traspaso de un negocio, porque se entiende que se mantienen las mismas condiciones contractuales. En este caso, aunque haya la extinción de una razón social, se entiende que el negocio sigue funcionando en las mismas condiciones.

Por otra parte, los procedimientos son diferentes en función de si la empresa tiene 5 o más trabajadores o si tiene menos.

Procedimeinto para el despido colectivo

El procedimeinto para el despido por cierre tiene que seguir unos determinados pasos para que se considere válido. No en vano, hay que tener en cuenta que este procedimiento reviste de una cierta complejidad y está monitorizado por las administraciones. Se indican los siguientes pasos:

  1. En primer lugar, procede negociar con los trabajadores las condiciones del ERTE (Expediente de Regulación por Extinción de Empleo) durante 30 días. En las empresas de menos de 50 trabajadores el periodo se puede reducir a 15 días, pero en ningún caso puede ser inferior. Lo recomendable es que las condiciones estén previamente negociadas porque, de lo contrario, se tendrán que tomar otras medidas más traumáticas.
  2. Hay que enviar una solicitud de autorización administrativa para ejecutar el ERE. Para ello, conviene adjuntar datos y el motivo por el que se tiene que hacer el ERTE, así como la posibilidad de recolocación de los trabajadores si existe esa opción. Quien tendrá que autorizar esta acción será el Ministerio de Trabajo o la correspondiente Consejería, según el caso.
  3. La autoridad resolverá en un máximo de 15 días la solicitud, incluyendo una inspección de trabajo para comprobar que esta está en regla. Pasado este plazo máximo, tendrá que aceptar el ERTE o denegarlo. Lo habitual es que este paso sea riguroso porque hay una serie de puestos de trabajo en juego, así que sería posible no autorizar con la información.
  4. La empresa, una vez que cuente con la autorización administrativa, podrá notificar el despido a sus trabajadores con el correspondiente preaviso de 15 días. Además, tiene que poner a disposición del trabajador la indemnización para que la cobre si así lo desea.
  5. Finalmente, los trabajadores tienen la posibilidad de impugnar el despido, ya sea de forma individual o a través de los sindicatos. La idea es que se pueda combatir el fraude de ley, de manera que no se pueda utilizar este argumento en empresas viables. El proceso de impugnación se puede dilatar durante meses, en función de la complejidad de cada caso.

Procedimiento para el despido individual por causas objetivas

El despido objetivo individual tiene una forma de funcionar mucho más sencilla porque, de entrada, no hay que judicializar el proceso si no hay protestas. Hay que recordar que este es un despido individual y que, en consecuencia, convendrá tener este punto en cuenta.

Lo único que hay que hacer es notificar el despido con 15 días de preaviso indicando el motivo; este aspecto es fundamental para que se considere un despido objetivo. Eso sí, tiene que estar motivado para que no haya ningún tipo de problema, así que tiene que haber un motivo de peso. Es imprescindible incluir también la indemnización para acelerar el proceso.

No obstante, sí es importante que la situación sea real porque sí hay casos de fraude de ley que pueden generar problemas. Si una empresa cierra, hay que pagar la correspondiente indemnización.

¿Qué motivos permiten que haya despidos por cierre empresarial?

Hay varias razones que motivan que haya un cierre empresarial y que facilita este tipo de despidos. Se destacan los más importantes para que se tenga el debido conocimiento:

  1. Fallecimiento del empresario sin sucesión, esta situación es relativamente habitual en las PYMES. Si esto sucede y los herederos del empresario no pueden pagar, se hará cargo el FOGASA del pago de las indemnizaciones. El problema de este supuesto es que los plazos de resolución se dilatan si no hay herederos.
  2. Incapacidad del empresario. En el caso de que el empresario tenga una incapacidad por motivos físicos o intelectuales, sí que valdría este tipo de extinción de la relación económica por no poder gestionar. En este caso, la incapacidad del empresario tiene que estar debidamente motivada y con documentación de la Seguridad Social o de un juzgado que lo acredite.
  3. Cese por motivos económicos. Un problema recurrente es el del cierre de una compañía por inviabilidad de seguir con el negocio. Para ello, lo habitual es que se presenten pérdidas continuadas o un descenso de la facturación lo suficientemente importante como para que no haya viabilidad futura. Aunque este motivo es especialmente polémico, se ha convertido en una moneda común y es la principal razón de los ERTES en las empresas de una cierta entidad.
  4. Jubilación. Los empresarios que se jubilan también tendrán que despedir a los trabajadores si va a cerrar el negocio, de manera que este es otro de los supuestos que hay que considerar. Es importante comprobar que la jubilación cumple debidamente los requisitos que marca la legalidad para que no haya lugar a interpretaciones.

Como principio general, se puede afirmar que si concurre cualquiera de estas razones no habrá excesivo problema para ejecutar los despidos. La realidad es que este tipo de despido se da por bueno en las empresas pequeñas y en autónomos, aunque en sociedades mercantiles suele ser más complejo.

Perspectivas de futuro del despido por cierre de la empresa

El despido por cese de negocio es un clásico de siempre y es difícil que la legislación española vaya a ser restrictiva en este sentido porque eso desincentivaría la creación de empresas.

Lo que sí puede suceder es que se endurezcan las condiciones para este tipo de despido en grandes empresas. Es fundamental demostrar que el cierre es real y que responde a una situación objetiva y que no es una medida de presión para hacer aceptar condiciones injustas. Por esta razón, en España los despidos por ERTE están monitorizados por la Administración.

En consecuencia, el consejo más útil que se puede dar es que se realice una consulta especializada a un profesional acerca de las posibilidades existentes. Esto servirá para minimizar los traumas y acelerar un proceso que, en empresas con más de 5 trabajadores, suele alargarse.

Conclusión

El cierre empresarial es una situación compleja, sobre todo por la situación de los trabajadores. En consecuencia, conviene conocer que este tipo de despido objetivo tiene que seguir unas pautas y que hay diferencias entre las microempresas y las compañías con un cierto número de trabajadores.

En la práctica, las empresas pueden cerrar con la correspondiente liquidación a los trabajadores, pero aportando el dinero que corresponda (20 días por año). Por lo tanto, y si no hay más remedio, se podrá aplicar este despido.

Formación relacionada

La página web www.cerembs.co utiliza cookies para mejorar los servicios ofrecidos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso e instalación. Para más información haga click aquí.

Subir