Bendita agua de lluvia

Bendita agua de lluvia
Los SUDS son unas estructuras diseñadas para subsanar los problemas que complican el ciclo natural del agua en el ámbito urbano y la calidad del servicio

Los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) se han convertido en unas soluciones oportunas para poner remedio a los inconvenientes que las lluvias copiosas provocan en los entornos urbanos.

En este sentido, vale la pena analizar el contexto por el que las aguas pluviales pueden llegar a representar diversos problemas. Unas situaciones que se contraponen, precisamente, a los supuestos en los que el agua de lluvia, como señala el título de este artículo, supone una bendición.

¿Qué inconvenientes pueden crear las aguas escorrentías?

En primer lugar, hay que aclarar que el agua de lluvia ha tenido una influencia generalmente positiva en los ecosistemas naturales. Pero también es preciso reseñar que, pese a que los problemas de inundaciones existen desde los orígenes, el efecto benefactor general de la lluvia tenía que ver con un medio en el que la mano del hombre aún no había intervenido.

Cabe señalar que, aunque existen obras, como las que se detallarán del Sistema Urbano de Drenaje (SUD), que han servido para modificar en positivo los cauces naturales del agua (para evitar inundaciones como, por ejemplo, la de la riada de 1957 en Valencia), la manipulación del medio natural por parte del hombre ha sido generalmente perniciosa a estos efectos. No en vano, en la mayoría de las ocasiones, como en las dos que citadas en este mismo párrafo, las intervenciones se han llevado a cabo con el objetivo de corregir problemáticas anteriores.

Una concreción de estas complicaciones

Estos inconvenientes, a los que tampoco es ajeno el ámbito rural, son mucho más frecuentes en los entornos urbanos. Aunque se han realizado obras que permitan desaguar los torrentes propios de las tempestades, no es ningún secreto que las combinaciones de cemento y asfalto, entre otros materiales, en los que se han convertido las ciudades suponen una alteración del ciclo natural del agua.

El agua de lluvia, por tanto, no discurrirá buscando sus cauces naturales, sino que se adaptará a los que la mano del hombre haya generado mediante sus obras. En general, los sistemas diseñados para evacuar el agua de lluvia han consistido en sacarla de los núcleos urbanos mediante tuberías.

Las superficies sobre las que rebota el agua pluvial cuando cae son herméticas, lo que contrasta con las filtraciones en la tierra que caracterizan su ciclo natural. Aparte, las redes de desagües, canalizaciones y colectores pueden no ser suficientes cuando caen unas cantidades de litros de agua por minuto que estos sistemas no están capacitados para absorber.

Además de las posibles inundaciones que anegarán o dejarán impracticables zonas enteras de la ciudad, pueden surgir otras complicaciones. Complicaciones como la contaminación de los recursos hídricos o la acumulación en ellos de componentes que van a perjudicar o encarecer los diferentes procesos de los usos de las aguas pluviales.

Por último, existe un factor que supone una dificultad extra. Se trata del cambio climático, que avanza en las sociedades de manera cíclica y hace que las precipitaciones, cuando se producen, resulten más imprevisibles y torrenciales.

Así que, si se ponen en valor todas estas razones, el SUD se hace cada vez no solo más necesario, sino también más urgente. A continuación, se repasan algunas de las soluciones que aporta a estos contextos críticos.

¿Cómo un SUD puede mejorar los usos de las aguas pluviales?

Las aguas pluviales, como es natural, siguen teniendo unas funciones principales en las sociedades actuales. Unas funciones, además, que se despliegan en una perspectiva bifronte que converge en el bienestar social.

Por una parte, son oportunas para sus aportaciones naturales, que son las de proporcionar caudal a los ríos, lo cual resulta fundamental para la biodiversidad del planeta. El buen estado de los humedales, sin duda, constituye uno de los requisitos de la sostenibilidad.

Por otro lado, su recogida es clave para que la población pueda disfrutar de agua potable y de uso industrial. Los tubos que la sacan de la ciudad la llevan a las depuradoras y plantas potabilizadoras, desde donde se producirán los tratamientos oportunos para que este agua pueda ser utilizada en numerosos servicios sociales.

Estos servicios son disfrutados tanto por cada ciudadano particular como por la sociedad general. En primer lugar, hay que destacar la seguridad e higiene que proporcionan el servicio de alcantarillado y desagüe por el que discurre el agua de lluvia. Pero en cuanto a los usos más concretos del agua de lluvia, resulta preciso señalar que es el principal elemento de recarga de la red de pantanos y embalses, el principal recurso del abastecimiento y de los trasvases.

Esta agua, una vez depurada y potabilizada, servirá para la necesaria hidratación del vecindario. Resultaría interesante que, como en otros Estados de Europa, la red pudiera canalizar, según sus diferentes usos, el agua para el consumo humano y otra que valiera solo para faenas como las siguientes: limpieza, higiene, riego, etc.

La garantía del mantenimiento en condiciones óptimas de este sistema se producirá cuando se esté en disposición de conjugar a la perfección la cantidad, la calidad (en el sentido del anterior párrafo, habría que tratar las aguas escorrentías para proporcionar dos calidades distintas) y el servicio.

Problemas y soluciones asociados a las aguas pluviales que el SUD puede contribuir a resolver

Pero antes de conocer las aportaciones que el SUD realiza al proceso racionalizador del agua de lluvia, vale la pena destacar cuáles son los inconvenientes principales que justifican su aplicación. Se trata de los siguientes:

  • Las inundaciones. Derivadas de la impermeabilización del entorno urbano y de la incapacidad de los sistemas de drenaje, causan ingentes daños materiales e incluso muertes.
  • Contaminación difusa. Está relacionada con la calidad que pierden las aguas de lluvia cuando fluyen por las canalizaciones urbanas e incluso acaban convirtiéndose en vertidos nocivos.
  • Desnaturalización. Se trata de las carencias de vegetación que se dan en las ciudades a partir de los cambios urbanísticos y en las que el desaprovechamiento de las aguas de lluvia también resulta clave.

¿En qué consiste la aportación del SUD a la hora de mejorar estas coyunturas complejas?

En cuanto a la definición del SUD, hay que destacar que aporta calidad y capacidad cuando los sistemas de canalización urbanos están llegando a su punto de saturación. Además de lograr la sostenibilidad en el término municipal, contribuirá a recargar los acuíferos que garanticen este suministro indispensable.

En resumidas cuentas, el objetivo de estas estructuras de drenaje es, en la medida de lo posible, el de replicar las que propiciaban el ciclo natural del agua. Las que existían antes de que la mano humana iniciara un proceso de transformación del medio que este sistema contribuye a revertir. Se minimizarán, en consecuencia, los efectos adversos de las modificaciones urbanísticas en el curso del agua.

Como colofón, hay que remarcar que las actuaciones que se lleven a cabo para lograr estos fines se abordarán con una visión de integración en el paisaje.

Los beneficios que reporta optar por el SUD

En las siguientes líneas se desgranan las principales ventajas que comporta apostar por el SUD:

  • Los elementos de laminación y retención reducen las escorrentías y los caudales procedentes de las áreas urbanizadas.
  • Rebajan los costes de las infraestructuras drenantes sin, además, perjudicar su integración paisajística.
  • Las aguas que irán a las depuradoras tendrán una mayor calidad, puesto que no contendrán tanta contaminación.
  • Se controlará la eutrofización de los ríos, dado que los excesos de nutrientes, como los fosfatos y nitratos, podrán ser retenidos. Así que no disminuirán los niveles de oxígeno en estos medios, lo que vendrá especialmente bien a las condiciones de vida de los seres vivos que en ellos habitan.
  • El tratamiento de las aguas de lluvia se integrará en el paisaje urbano, lo que mejora los servicios que reciben los vecinos.
  • Finalmente, se maximizará el aprovechamiento del agua que se capta para usos como la limpieza de las calles y el riego, lo que disminuirá el consumo de agua en red.

Por último, se va a hacer un repaso de las categorías de utilización de los SUD, las cuales se pueden combinar entre sí para ofrecer resultados óptimos.

Medidas preventivas

Atañen a ámbitos como la educación, las leyes y la planificación económica. Se trata de programar la combinación de dos políticas que favorezcan el buen curso de las aguas escorrentías. Por una parte, una reducción de la superficie hermética de las ciudades. Por otro lado, medidas económicas, sociales y de concienciación que incentiven un buen uso del agua.

Sistemas de control en origen o infiltración

Unen la recepción del agua desde puntos permeables con los sistemas de canalización. Destacan los siguientes: firmes permeables y zanjas, pozos y depósitos de infiltración.

Sistemas de transporte

Un paso más en el ciclo del agua pluvial. Desde las canalizaciones a los lugares de vertido o tratamiento. Entre estos sistemas permeables, pueden citarse estos: franjas filtrantes, cunetas verdes y drenajes franceses o filtrantes.

Sistemas de tratamiento de aguas pluviale pasivos

Los sistemas de tratamiento de aguas pluviale pasivos representan la contención temporal de estas antes de llegar a su lugar de tratamiento final. Sobresalen: estanques de retención, depósitos de detención, humedales artificiales.

En definitiva, los SUDS constituyen recursos de infraestructuras hídricas que revierten los males de la transformación humana del entorno urbano y favorecen el ciclo natural del agua.

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