Aparcando el coche por una semana

Aparcando el coche por una semana
Reto DesAUTOxícate. La premisa de este reto es muy sencilla: cuatro personas con perfiles muy diferentes aceptan pasar 30 días sin utilizar su coche particular.

La preocupación por el grado de contaminación en la atmósfera en las últimas décadas ha aumentado considerablemente, mientras también lo hacía la incidencia de las actividades humanas sobre el medio ambiente. El impacto del hombre sobre el planeta Tierra va camino de ser irreversible, y uno de los efectos sobre los que más se ha escrito, hablado, trabajado y buscado una solución es el calentamiento global.

Pocos se atreven a negar ya que el causante principal del aumento de temperatura global de la Tierra es el hombre. Las consecuencias del desastre son conocidas por todos: deshielo de los polos, aumento del nivel del mar, desaparición de la línea de costa tal y como la conocemos y destrucción de buena parte de los ecosistemas y las especies, tanto vegetales como animales.

El grado de implicación de la sociedad con respecto al desarrollo sostenible hace que los expertos se sientan obligados a ofrecer índices de contaminación adecuados, de modo que cada persona pueda conocer de modo preciso cómo y cuánto generan distintos agentes como entidades privadas, públicas, factorías de diversa índole o incluso particulares.

Uno de los índices que se emplean en la actualidad para medir las emisiones de gases de efecto invernadero (en adelante, gases GEI o simplemente GEI) es la huella de carbono.

¿En qué consiste la huella de carbono? Pues bien, este sistema mide la totalidad de GEI (no solo el CO2) emitidos, de modo directo o indirecto, por un individuo, organización, evento o producto.

La huella de carbono realiza un inventario de todos los procesos que involucran a alguno de los entes anteriormente mencionados a lo largo de un período de tiempo concreto, habitualmente un año natural. Su objetivo pasa por analizar todo el proceso para poder ejecutar posteriormente una estrategia de supresión parcial de las emisiones, poniendo el foco en aquellos sectores en los que es posible reducir de modo eficiente la emisión de GEI.

Planes de reducción

Las estrategias que deben seguirse tras conocerse la huella de carbono afectan a particulares, empresas y la relación que se mantiene entre ellos. Modificar la logística del ciclo productivo de una firma privada o llegar a acuerdos con otros agentes de la cadena de producción no solo producirá cambios directos sobre las emisiones de GEI; también servirá para potenciar el valor de una marca.

A pesar de que no se trata de un recurso obligatorio ni especificado por ninguna ley, cada vez son más los productos que deciden mostrar su certificado ambiental, de modo que el usuario puede averiguar cuáles perjudican en mayor medida al medio natural.

Del mismo modo, los particulares pueden conocer el consumo energético que generan con actividades del día a día más allá de encender la calefacción o desplazarse en coche. Una búsqueda en internet, el empleo de un tipo de calzado u otro o consumir determinada marcha de champú deja una huella de carbono distinta en cada caso.

Empresas

Los hábitos en las cadenas de trabajo, generación de ambientes y utilización de recursos de las empresas, tanto grandes como pequeñas, hacen que cada gesto, por pequeño que sea, pueda tener una repercusión importante en el CO2 y otros gases GEI generados a lo largo del año.

Invertir en investigación es necesario a todos los niveles. Una sociedad privada con un alto grado de desarrollo podrá llegar a producir de manera más eficiente, es decir; utilizará menos energía para alcanzar los mismos resultados.

Estabilizar la temperatura en los lugares de trabajo también se antoja fundamental para frenar las emisiones de GEI. Los expertos recomiendan que, en el caso de las oficinas, la temperatura debe oscilar siempre entre los 21 y los 24 grados centígrados. Bajar de ese umbral en verano o elevar el límite durante el invierno no solo causará un sobregasto innecesario de energía, sino que disminuirá la producción de los trabajadores y generará malestar.

Las opciones para que las entidades privadas reduzcan sus emisiones son muchas: optar por fuentes de energía renovables, emplear materiales reutilizables y renovables, eliminar transportes innecesarios… Los gobiernos nacionales y regionales disponen en sus páginas web de extensos dossieres y programas para que todos los interesados fomenten prácticas más limpias con la naturaleza.

Aporte individual

La implicación de cada individuo para reducir los gases GEI es tan importante como los compromisos que adquieren los estados en grandes cumbres, como la celebrada en París hace tan solo unos meses.

Los consejos básicos para paliar el efecto invernadero y que son fácilmente aplicables por un porcentaje muy elevado de la población pasan por controlar el uso energético en el hogar, reutilizar y reciclar los residuos, multiplicar la eficiencia de los productos y regular los medios de transporte.

La educación vuelve a ser una parte fundamental para crear una cultura sostenible. Los niños deben crecer conociendo las consecuencias de sus actos en todos los sentidos, pero también con respecto al medio ambiente. El seno familiar y la escuela han de incidir en la importancia que tienen gestos tan sencillos como dejar una luz apagada, desconectar el televisor o no abusar del coche.

DesAUTOxícate

El reto de concienciar a la población para que adopte medidas de ahorro energético genera proyectos e iniciativas como DesAUTOxícate. La premisa de este reto es muy sencilla: cuatro personas con perfiles muy diferentes aceptan pasar 30 días sin utilizar su coche particular.

Según la Asociación de Ciencias Ambientales, impulsora del proyecto con la colaboración de entidades como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el Ayuntamiento de Madrid o el Real Automóvil Club de Catalunya (RACC), DesAUTOxícate “tiene como objetivo ser un proyecto demostrativo, experimental y piloto para informar y sensibilizar a los ciudadanos sobre el impacto que provoca el transporte”, proyecto que incide especialmente en la idea de fomentar el cambio de hábitos en la población hacia un modelo más sostenible.

Planteamiento

Un experto en ciberseguridad, una contable, una madre con tres hijos y un ejecutivo de cuentas. Estas son las cuatro personas que se han presentado voluntarias a pasar un mes sin su vehículo privado.

A cambio del sacrificio, los participantes obtendrán a cargo de la organización, y antes de comenzar el reto, una amplia formación sobre servicios públicos, métodos para compartir vehículo, formación vial para el uso responsable de la bicicleta en núcleos urbanos y una serie de medidas más con las que suplir la falta del coche particular y desplazarse limitando la emisión de agentes contaminantes.

Alternativas

  1. Transporte público. Para incentivar el uso del transporte público y que los participantes sean conscientes de todas las posibilidades, este será totalmente gratuito mientras dure el experimento.
  2. Formación. Proyectos emprendedores, aplicaciones móviles, experiencias en primera persona… Los participantes recibirán información precisa sobre nuevos (y no tan nuevos) medios para compartir o eliminar el transporte privado, así como consejos sobre los métodos alternativos.
  3. Futuro. La formación no estará únicamente destinada a ofrecer alternativas para los 30 días que dura el reto. Los cuatro protagonistas del reto conocerán también prácticas adecuadas para cuando vuelvan a disponer de su automóvil, como la conducción eficiente.

El proceso

Esta iniciativa pretende ir mucho más allá de simplemente demostrar que se puede vivir un mes sin el coche. Los implicados vivirán en primera persona un proceso de concienciación e implicación con el resto de la sociedad, que puede ayudar a muchos otros para dar el paso.

Ellos podrán sentir que algunos hábitos a los que están acostumbrados no solo son incorrectos desde el punto de vista medioambiental, sino que afectan directamente a su economía y a su tiempo. Serán entrevistados antes, durante y después del proceso, y ellos mismos se sorprenderán al comprobar cuánto ha cambiado su opinión con solo un poco de formación en su mochila.

Conclusión

Quién mejor que los propios impulsores de la Asociación de Ciencias Ambientales para definir la importancia del reto: “La sensibilización e información de la población es clave para cambiar las dinámicas de movilidad”. Para la ACA, estas dinámicas son especialmente incorrectas en las grandes ciudades, en las que se antoja necesario implantar planes de movilidad urbana sostenible. Solo de este modo se podrá cambiar el modelo actual y caminar hacia uno que implique a la población y evite irresponsabilidades a nivel ecológico.

“Los resultados del proyecto, que serán presentados públicamente, y su impacto en la sociedad contribuirán a la lucha contra el cambio climático“, concluyen en la página web del evento, que espera que tras la publicación de los resultados, los ciudadanos comprendan que reducir las emisiones no solo mejorará su propia calidad de vida, sino que afectará a toda la sociedad.

El reto de la desAUTOxicación promueve un modelo de vida que ayudará a reducir la huella de carbono. En las primeras líneas de este texto se incidía en la importancia real que tienen pequeños gestos cotidianos, que sumados hacen lo mismo o más que las grandes medidas tomadas por gigantes multinacionales o los propios estados.

En última instancia, es responsabilidad de cada uno optar por uno u otro camino. En esta página web, los usuarios pueden comprobar cuál es su huella de carbono y decidir si son capaces de eliminar alguno de sus registros o continuar con un modo de vida que hipoteca el de sociedades futuras.

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